3 de enero de 2013
22 de febrero de 2012
MILLENIUM/SHERLOCK
Pues dos recomendaciones:
1) La nueva peli de Millenium. Estupenda. Bravo por Fincher. Se come con patatas a las pelis suecas, que en realidad eran telefilms. Rooney Mara espectacular: la mejor interpretación que he visto en años y no exagero. No le darán el oscar pero para mí ya es la ganadora. La Lisbeth sueca era muy buena, transmitía la dureza y la rabia del personaje. Pero Rooney Mara le da la fragilidad, y la inestabilidad de la Salander literaria. Noomi Rapace hacía bien de chica de dura, pero Mara va más allá: ves lo vulnerable que es, y que es una superviviente cuyo pasado la ha dejado tocada y puede resultar peligrosa. Maravillosa banda sonora y grande Christopher Plummer. A Craig se lo comen todos, eso sí, sobre todo en versión original. Le falta la calidez y la ironía del Mikael literario.
Ah, y..."remake innecesario", ni hablar. Cualquier remake es necesario si mejora el original. Y además no es remake: se basa en el libro, no en las pelis suecas. Rodada en Suecia, y en lo esencial es más fiel al libro que los films de Rapace. Quien rechace esta nueva versión de la novela porque es americana....allá él/ella con sus tonterías.
2)Sherlock. La serie de la BBC. Qué decir.....el primer capítulo de la nueva temporada es para enmarcar cada segundo. Imprescindible, guión que es un mecanismo de relojería suiza, Cumberbatch impagable, y el descubrimiento de Lara Pulver como Irene Adler, en un papel absolutamente fascinante. El segundo y tercero no llegan a ese nivel, pero aún así superan al 90% de las series y pelis que se están haciendo. Se espera la tercera temporada con auténtica ansiaviva (y por desgracia aún queda muuuucha espera)
Fotos y vídeos
1) La nueva peli de Millenium. Estupenda. Bravo por Fincher. Se come con patatas a las pelis suecas, que en realidad eran telefilms. Rooney Mara espectacular: la mejor interpretación que he visto en años y no exagero. No le darán el oscar pero para mí ya es la ganadora. La Lisbeth sueca era muy buena, transmitía la dureza y la rabia del personaje. Pero Rooney Mara le da la fragilidad, y la inestabilidad de la Salander literaria. Noomi Rapace hacía bien de chica de dura, pero Mara va más allá: ves lo vulnerable que es, y que es una superviviente cuyo pasado la ha dejado tocada y puede resultar peligrosa. Maravillosa banda sonora y grande Christopher Plummer. A Craig se lo comen todos, eso sí, sobre todo en versión original. Le falta la calidez y la ironía del Mikael literario.
Ah, y..."remake innecesario", ni hablar. Cualquier remake es necesario si mejora el original. Y además no es remake: se basa en el libro, no en las pelis suecas. Rodada en Suecia, y en lo esencial es más fiel al libro que los films de Rapace. Quien rechace esta nueva versión de la novela porque es americana....allá él/ella con sus tonterías.
2)Sherlock. La serie de la BBC. Qué decir.....el primer capítulo de la nueva temporada es para enmarcar cada segundo. Imprescindible, guión que es un mecanismo de relojería suiza, Cumberbatch impagable, y el descubrimiento de Lara Pulver como Irene Adler, en un papel absolutamente fascinante. El segundo y tercero no llegan a ese nivel, pero aún así superan al 90% de las series y pelis que se están haciendo. Se espera la tercera temporada con auténtica ansiaviva (y por desgracia aún queda muuuucha espera)
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18 de noviembre de 2011
11 de noviembre de 2011
JOSÉ MERCÉ BOICOTEADO
José Mercé cantará próximamente en Jerusalén. Y los típicos anti-Israel ya están protestando y montando el boicot. Nadie monta boicot cuando un cantante va Turquía, Rusia o Marruecos (¿qué pasa con Kurdistán, Chechenia y el Sahara? ) nadie boicotea. Ni a Gaza, donde el gobierno de Hamás "respeta" tanto los derechos de sus ciudadanos.....
10 de noviembre de 2011
KRISTALLNACTH
Se cumplen años de la Kristallnacht
Extraído de la Enciclopedia del Holocausto
Kristallnacht -- literalmente, la noche de cristal -- es conocido usualmente como “la noche de los vidrios rotos”. Es el nombre dado al violento pogrom anti-judío del 9 y 10 de noviembre de 1938. Provocado primariamente por los oficiales del partido nazi y las SA (guardias de asalto nazis), el pogrom ocurrió por toda Alemania (incluyendo la Austria anexada y la región del Sudetenland de Checoslovaquia). El nombre Kirstallnacht tiene su orígin en los números incalculables de ventanas rotas en las sinagogas, negocios judíos, centros comunitarios, y casas saqueadas y destrozadas durante el pogrom. El término se convirtió en un eufemismo para este brutal pogrom y no transmite adecuadamente el sufrimiento que causó.
Los alemanes explicaron Kristallnacht oficialmente como un arranque espontáneo de violencia publica en respuesta al asesinato de Ernst vom Rath, un oficial de bajo rango en la embajada alemana en Paris. Herschel Grynszpan, un judío polaco de 17 años, había asesinado a vom Rath el 7 de noviembre de 1938. Unos días antes, Grynszpan había recibido una postal de su hermana contándole que ella y sus padres, juntos con decenas de miles de otros judíos de ciudadanía polaca que vivían en Alemania (los padres de Grynszpan habían vivido en Alemania desde 1911), habían sido expulsados de Alemania sin previo aviso. Inicialmente se les había negado la entrada a su patria, Polonia, pero después fueron llevados físicamente a través la frontera. Los padres de Grynszpan y otros judíos expulsados con ellos terminaron encallados en un campo de refugiados cerca del pueblo de Zbaszyn en la región de la frontera entre Polonia y Alemania.
Vom Rath murió el 9 de noviembre de 1938, dos días después de que Grynszpan le disparara. Los nazis culparon al “Judaismo Mundial” por el asesinato y, ostensiblemente como represalia, desencadenaron un pogrom masivo contra los judíos dentro del Tercer Reich.
Cientos de sinagogas por toda Alemania, incluyendo Austria, fueron destrozadas y saqueadas. Muchas fueron incendiadas y los bomberos recibieron ordenes de dejarlas quemar, pero previniendo que las llamas se expandieran a estructuras cercanas. Las vidrieras de alrededor de 7.500 negocios judíos fueron rotas y la mercadería llevada como botín. Los cementerios judíos fueron desecrados. Multitudes de hombres de las SA que recorrían por las calles atacando judíos mataron a alrededor de 100 personas. Desesperados con la destrucción de sus casas, muchos judíos, incluyendo familias enteras, se suicidaron.
El progrom fue especialmente destructivo en Berlín y Viena, donde vivían las dos comunidades judías más grandes del Reich Alemán. La mayoría de las sinagogas de Berlín fueron quemadas y los negocios y las casas judías fueron saqueadas y destrozadas. Docenas de judíos murieron. En Viena, la mayoría de las sinagogas y casas de oración fueron destrozadas, quemadas en plena vista de los bomberos y del público.
Aunque en su mayoría no estuvieron directamente involucradas en el pogrom, las fuerzas de las SS y la Gestapo (policía secreta del Estado) lo usaron como pretexto para arrestar a cerca de 30.000 hombres judíos. La mayoría de ellos fueron enviados a los campos de concentración de Dachau, Buchenwald y Sachshausen. Allí fueron sometidos a un brutal tratamiento, y fueron liberados en el curso de los siguientes tres meses, bajo condición de que comenzaran el proceso para emigrar fuera de Alemania. Se estima que alrededor de 2.000-2.500 muertes (incluyendo las ocurridas en los campos de concentración) fueron resultado, directa o indirectamente, del pogrom de la Kristallnacht.
Los Nazis inmediatamente alegaron que los mismos judíos tenían la culpa por el pogrom e impusieron a la comunidad judía alemana una multa de mil millones de reichsmarks (alrededor de cuatrocientos millones de dólares estadounidenses a la tasa de cambio de 1938). El Reich confiscó todos los pagos que las compañías aseguradoras debían hacer a los propietarios judíos cuyos negocios y casas habían sido saqueados o destruidos, y los hizo personalmente responsables de sufragar el costo de todas las reparaciones necesarias.
El pogrom de noviembre anticipó una nueva ola de legislación anti-judía. En las semanas que le siguieron, el gobierno alemán promulgo docenas de leyes y decretos con el fin de privar a los judíos de sus propiedades y de los medios para ganarse la vida. Además, esta legislación sirvió para excluir a los judíos de toda participación en la vida social publica. Leyes fueron promulgadas para forzar la “Arianización” (la transferencia a propietarios no judíos) de todas las empresas de propiedad judía, usualmente por una fracción de su valor real. Las escuelas judías fueron cerradas, y los niños judíos que asistían a las escuelas alemanas fueron expulsados. Se les prohibió a los judíos ejercer la mayoría de las profesiones, se les exigió que vendieran sus cosas de valor a oficinas estatales encargadas de comprarlas, y se les sometió a reglas impositivas especiales. Se prohibió también que los judíos fueran propietarios de automóviles, sus licencias de conducir les fueron retiradas y su acceso a los medios de transporte público fue grandemente limitado. Se prohibió también que los judíos concurrieran a lugares de esparcimiento públicos, o asistieran a funciones de teatro, cine o conciertos.
Los Nazis utilizaron un acto aislado de violencia por parte de un joven judío como excusa para adquirir todos los activos de la población judía y utilizarlos para la guerra que se avecinaba, excluir a los judíos de todos los aspectos de la vida publica, y forzar a los judíos a emigrar de Alemania.
Extraído de la Enciclopedia del Holocausto
Kristallnacht -- literalmente, la noche de cristal -- es conocido usualmente como “la noche de los vidrios rotos”. Es el nombre dado al violento pogrom anti-judío del 9 y 10 de noviembre de 1938. Provocado primariamente por los oficiales del partido nazi y las SA (guardias de asalto nazis), el pogrom ocurrió por toda Alemania (incluyendo la Austria anexada y la región del Sudetenland de Checoslovaquia). El nombre Kirstallnacht tiene su orígin en los números incalculables de ventanas rotas en las sinagogas, negocios judíos, centros comunitarios, y casas saqueadas y destrozadas durante el pogrom. El término se convirtió en un eufemismo para este brutal pogrom y no transmite adecuadamente el sufrimiento que causó.
Los alemanes explicaron Kristallnacht oficialmente como un arranque espontáneo de violencia publica en respuesta al asesinato de Ernst vom Rath, un oficial de bajo rango en la embajada alemana en Paris. Herschel Grynszpan, un judío polaco de 17 años, había asesinado a vom Rath el 7 de noviembre de 1938. Unos días antes, Grynszpan había recibido una postal de su hermana contándole que ella y sus padres, juntos con decenas de miles de otros judíos de ciudadanía polaca que vivían en Alemania (los padres de Grynszpan habían vivido en Alemania desde 1911), habían sido expulsados de Alemania sin previo aviso. Inicialmente se les había negado la entrada a su patria, Polonia, pero después fueron llevados físicamente a través la frontera. Los padres de Grynszpan y otros judíos expulsados con ellos terminaron encallados en un campo de refugiados cerca del pueblo de Zbaszyn en la región de la frontera entre Polonia y Alemania.
Vom Rath murió el 9 de noviembre de 1938, dos días después de que Grynszpan le disparara. Los nazis culparon al “Judaismo Mundial” por el asesinato y, ostensiblemente como represalia, desencadenaron un pogrom masivo contra los judíos dentro del Tercer Reich.
Cientos de sinagogas por toda Alemania, incluyendo Austria, fueron destrozadas y saqueadas. Muchas fueron incendiadas y los bomberos recibieron ordenes de dejarlas quemar, pero previniendo que las llamas se expandieran a estructuras cercanas. Las vidrieras de alrededor de 7.500 negocios judíos fueron rotas y la mercadería llevada como botín. Los cementerios judíos fueron desecrados. Multitudes de hombres de las SA que recorrían por las calles atacando judíos mataron a alrededor de 100 personas. Desesperados con la destrucción de sus casas, muchos judíos, incluyendo familias enteras, se suicidaron.
El progrom fue especialmente destructivo en Berlín y Viena, donde vivían las dos comunidades judías más grandes del Reich Alemán. La mayoría de las sinagogas de Berlín fueron quemadas y los negocios y las casas judías fueron saqueadas y destrozadas. Docenas de judíos murieron. En Viena, la mayoría de las sinagogas y casas de oración fueron destrozadas, quemadas en plena vista de los bomberos y del público.
Aunque en su mayoría no estuvieron directamente involucradas en el pogrom, las fuerzas de las SS y la Gestapo (policía secreta del Estado) lo usaron como pretexto para arrestar a cerca de 30.000 hombres judíos. La mayoría de ellos fueron enviados a los campos de concentración de Dachau, Buchenwald y Sachshausen. Allí fueron sometidos a un brutal tratamiento, y fueron liberados en el curso de los siguientes tres meses, bajo condición de que comenzaran el proceso para emigrar fuera de Alemania. Se estima que alrededor de 2.000-2.500 muertes (incluyendo las ocurridas en los campos de concentración) fueron resultado, directa o indirectamente, del pogrom de la Kristallnacht.
Los Nazis inmediatamente alegaron que los mismos judíos tenían la culpa por el pogrom e impusieron a la comunidad judía alemana una multa de mil millones de reichsmarks (alrededor de cuatrocientos millones de dólares estadounidenses a la tasa de cambio de 1938). El Reich confiscó todos los pagos que las compañías aseguradoras debían hacer a los propietarios judíos cuyos negocios y casas habían sido saqueados o destruidos, y los hizo personalmente responsables de sufragar el costo de todas las reparaciones necesarias.
El pogrom de noviembre anticipó una nueva ola de legislación anti-judía. En las semanas que le siguieron, el gobierno alemán promulgo docenas de leyes y decretos con el fin de privar a los judíos de sus propiedades y de los medios para ganarse la vida. Además, esta legislación sirvió para excluir a los judíos de toda participación en la vida social publica. Leyes fueron promulgadas para forzar la “Arianización” (la transferencia a propietarios no judíos) de todas las empresas de propiedad judía, usualmente por una fracción de su valor real. Las escuelas judías fueron cerradas, y los niños judíos que asistían a las escuelas alemanas fueron expulsados. Se les prohibió a los judíos ejercer la mayoría de las profesiones, se les exigió que vendieran sus cosas de valor a oficinas estatales encargadas de comprarlas, y se les sometió a reglas impositivas especiales. Se prohibió también que los judíos fueran propietarios de automóviles, sus licencias de conducir les fueron retiradas y su acceso a los medios de transporte público fue grandemente limitado. Se prohibió también que los judíos concurrieran a lugares de esparcimiento públicos, o asistieran a funciones de teatro, cine o conciertos.
Los Nazis utilizaron un acto aislado de violencia por parte de un joven judío como excusa para adquirir todos los activos de la población judía y utilizarlos para la guerra que se avecinaba, excluir a los judíos de todos los aspectos de la vida publica, y forzar a los judíos a emigrar de Alemania.





